Corresponderte, corresponderme

Corresponderte, corresponderme, abandonar armaduras, negarnos a la máscara y ser valientes para amar sin coraza. Desnudar el ser, y serlo delante tuyo. Abrirme a que mi desnudez no te guste, y aceptar que tal vez, las heridas puedan acorazarnos de nuevo. Para regresar después, una y otra vez a casa, a mi esencia y a mi raíz. Para que mañana amor, cuando me mires, veas de nuevo quién soy, yo y mis otras mil mujeres. Para verte nitidamente también, sin filtros, y honrar la verdad que existe entre nosotros.