Salvarte

Hacer las cosas por tí, porque así lo esperas. Porque eso has proyectado en mí. Porque me convierto sin desearlo en realidad, en un cumplidor de tus sueños. Salvarte a tí de tu dolor, de tu falta de tí misma. Querer abrazar tu carencia pensando equívocamente que eso es un acto de amor. 


O viceversa…. esperar que hagas eso o aquello que tanto anhelo. Que me busques, que me esperes, que lo hagas así, o de otra forma. Y enojarme si eso no ocurre. Y contactar con un dolor que te entrego, otorgándote un poder que en el fondo, no te pertenece . Victimizarme, para no hacerme responsable de esa carencia, para no ocuparme de mí y de lo que yo hago con lo que ocurre fuera, contigo, y con la vida.


Que tal si nos ocupamos pues de nuestros asuntos? Qué tal si desde un lugar amable para mí misma, soy capaz de averiguar cuáles son mis necesidades? Y si a fuera, lo que ocurre no es correspondido con esa necesidad, qué tal si también nos ocupamos de ello? Desde mí. Ese es el único lugar desde donde tomamos decisiones responsables. Desde el mirarme y decidir si lo de fuera resuena o no conmigo Es la única dirección donde sí o sí encontraré la verdad.