Intimidad

Quiero verte, mirarte.
Quiero sentir quién eres y qué es lo que te trajo aquí, a mi lado.

Quiero sentir más allá del cuerpo, y espero que no te asustes. Porque en mi intimidad hay historias no contadas, hay sueños, miedo, ilusiones, lágrimas, risa, piel. Hay desnudez, que te confío porque yo sé que la vas a cuidar.


Quiero saber de tu intimidad. Que no es cuerpo, o sexo. Quiero saber de tu intimidad, aquella que siente. La que se asusta, la que se empodera, la que a veces se pierde, y se reencuentra. Quiero el silencio, que sucede mágico cuando dos personas se reconocen. Como una música que encuentra quién la interprete. 


Quiero que seas tú, con todas tus notas. Con todas tus teclas. Te lo pido, no me escondas ninguna. Las amo todas. Las que suenan como pájaros cantando, y las que chirrían como una puerta vieja.

Amo esa imperfección, y a esas luchas internas que a veces confiesas. Porque también son las mías, porque son tan parecidas a mis tormentas, que no se me ocurre mejor idea que hacerlas sonar. Fuerte, al unísono. Esa es la intimidad que nos deseo. La que va a romper barreras, si es que jamás existieron. La que va a permitir que me conozcas, más allá de los muros, paredes y resistencias. Porque amarte es darte esa intimidad. La que florece frágil, entre nosotros, sin lucha.